lunes, 9 de marzo de 2009

Un gusto



Con el viento viniste tú
con la hojarasca, y el halito del sol.
otra vez tú. Tan fresca,
naturalmente hermosa, intacta.

Mis manos sudaron, al ritmo de mis nervios;
¿Qué decirte?: todo, nada, risas.
Viste, vi . Reímos, sólo eso.

Las palabras se negaron
a navegar entre nosotros.
Pláticas sin sentido,
luego incomodidad acompañada;
voces extraviadas.

Que gusto saber de ti
y de tus ojos, de esos labios prohibidos
del arrullo de tus caderas.
De los nervios de tu silencio.